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La situación se ha ido tensionando y escalando dadas las consecuencias ambientales que viven todos los días la gente de Sitilpech, como resultado de los aproximadamente 18 mil cerdos que habitan la granja de engorda

Comunidad maya se manifiesta contra granja de Kekén

Habitantes de la comunidad maya de Sitilpech, ubicada en el municipio de Izamal, estado de Yucatán, llevan a cabo un bloqueo permanente en la entrada de acceso al ejido para manifestar su inconformidad por el establecimiento de una granja de cerdos por parte de la empresa porcicultora Kekén.

Comunidad maya se manifiesta contra granja de Kekén
Esta comunidad maya de Sitilpech hace un llamado a que más personas y pueblos se unan a su lucha, “no descansaremos hasta que ya no haya contaminación en nuestro pueblo y que ninguna empresa pase sobre nuestros derechos

Las razones que llevaron a los habitantes a ejercer esta acción, fue debido a la resolución del magistrado Eden Wynter García del Tribunal Colegiado, quien desechó la demanda impuesta por la comunidad con el argumento de que se presentó fuera de tiempo. Villebaldo Pech Moo, abogado y miembro de la comunidad, comentó que desde hace dos años que la granja inició operaciones comenzó el descontento por parte de las y los pobladores, esto debido a que los desechos de dicha empresa, que se anuncia como sustentable, “desembocan en el manto acuífero de la localidad”.

La situación se ha ido tensionando y escalando dadas las consecuencias ambientales que viven todos los días la gente de Sitilpech, como resultado de los aproximadamente 18 mil cerdos que habitan la granja de engorda. Entre estas enuncian afectaciones a la flora, la fauna y el aire, tales como la reducción en el número de animales, pigmentaciones en los árboles, la baja población de abejas, la contaminación del agua y el subsuelo, así como las enfermedades que han padecido varios vecinos de la población.

A este respecto, Pech Moo señala que Kekén no cuenta con la maquinaria y el equipo “apropiado y autorizado” por la SEMARNAT para su funcionamiento, y urge a las autoridades a escuchar lo que la gente de Sitilpech tiene qué decir. “El mal olor está permeando, y más adelante puede llegar inclusive hasta Mérida y Chichen Itzá. Sería buenísimo que el magistrado se fuera a vivir ahí con su familia unos tres meses. Que vaya a vivir allá para que huela, respire y tome todo ese producto derivado de los cerdos”.

Aunado a lo anterior está el disgusto generalizado a consecuencia de la falta de una consulta previa a la comunidad indígena, como lo dicta el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT. “Aquí la población no está siendo tomada en cuenta, nunca fueron consensados, nunca fueron consultados si realmente querían una granja. Ahora el gobierno municipal de Izamal está haciendo una contracampaña, utilizando recursos e influencias para decir que la gente está de acuerdo”, comenta Pech Moo.

En un posicionamiento emitido por las y los manifestantes se sostiene que pase lo que pase no retirarán el bloqueo “mientras aún haya cerdos al interior de la granja, y hasta que las autoridades hagan caso a nuestra petición de respetar nuestra vida en el territorio, así como nuestras decisiones”, lo que les ha llevado la presencia de la policía municipal y estatal antimotines al lugar, y temen el uso de la fuerza pública para su desalojo.

Esta comunidad maya de Sitilpech hace un llamado a que más personas y pueblos se unan a su lucha, “no descansaremos hasta que ya no haya contaminación en nuestro pueblo y que ninguna empresa pase sobre nuestros derechos. Es importante que la población nacional y la opinión pública conozca de este tema y puedan intervenir en este caso”, concluye Pech Moo.