En México, el 86% de las personas de 6 años y más utiliza internet y más del 84% usa teléfono celular, por ello, recuperar actividades como bordar, tejer o crear puede convertirse en una alternativa para bajar el uso constante de estos dispositivos
Del scroll al hilo: por qué tejer- bordar y crear
Deslizar el dedo, revisar una notificación, responder un mensaje, cambiar de aplicación y volver a deslizar ya se volvió un acto casi automático. ¿Sabías que 104.9 millones de personas de 6 años y más utilizaron internet según lo reportado en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025? Esto equivale a más del 86% de la población de ese grupo de edad.

El dato también muestra qué hacemos con ese dispositivo. En 2025, más del 80% de las personas usuarias de teléfonos inteligentes utilizó aplicaciones para acceder a redes sociales, 79.4% para contenidos de audio y video y 91% para mensajería instantánea. Además, 94.4% utilizó algún tipo de aplicación en su Smartphone.
Esto significa claramente que a los mexicanos nos encanta la tecnología y que ésta, además de entretenernos, permite comunicarnos, informarnos, trabajar y aprender; sin embargo, también nos deja ver lo importante que es reencontrar espacios en los que la atención pueda dirigirse no sólo a las pantallas y dispositivos, sino hacia aquellas actividades tradicionales como tejer, bordar, coser, hacer crochet o crear manualidades.
Pero ¿por qué es importante retomar estas actividades? En una investigación publicada en Frontiers in Public Health se documentó que la participación de las personas en actividades artísticas y manuales (bordado, crochet y tejido) se asociaba con mayores niveles de satisfacción con la vida, felicidad y percepción de que la vida es valiosa, ya que éstas construyen espacios accesibles para concentrarse, expresarse y generar una sensación de logro.
“En una pantalla, el siguiente estímulo está siempre a un movimiento de distancia, el reto de la actividad manual funciona de manera diferente: propone elegir materiales, seguir una secuencia, repetir movimientos, resolver pequeños errores y observar cómo algo que no existía comienza a tomar forma” comparte el equipo de Selanusa.
El reto de los 30 minutos: del scroll al hilo
Convertir una manualidad en una pausa digital no requiere grandes proyectos ni conocimientos especializados. La forma más sencilla de comenzar es establecer un pequeño ritual de 20 o 30 minutos y nuestros expertos de Selanusa nos dan estos consejos a continuación:
1. Inicia con un proyecto pequeño: un bordado sencillo, unas vueltas de tejido, una pieza de crochet, una pulsera, un accesorio o incluso personalizar una prenda puede ser el silbatazo de salida.
2. Prepara los materiales antes de empezar. Acércate a tu mercería o tienda departamental de confianza, o date una vuelta a la boutique Selanusa donde encontrarás de todo, para que, con hilo, agujas, tela, tijeras y otros materiales se despierte la imaginación. Una gran idea para comenzar puede ser decorar la caja que te servirá para guardar tus materiales de manualidades. Así, cada vez que lo veas, recordarás qué fácil es plasmar tu creatividad en algo tangible. ¡Casi tan sencillo como descargar una nueva app!
3. Pon el celular fuera de alcance. A vecesno basta con colocarlo boca abajo junto a los materiales; dejarlo en otra habitación, activar el modo de concentración o silenciar las notificaciones puede ayudar a establecer una separación física y mental.
4. No conviertas la actividad en contenido. No necesitas fotografiar el proceso, grabar un tutorial ni publicar el resultado, pues una parte del ejercicio consiste precisamente en hacer algo que no requiere ser compartido.
5. No busques perfección. El objetivo de esos minutos no es terminar una pieza perfecta, sino permanecer en el proceso: contar puntadas, combinar colores, seguir un patrón o simplemente repetir un movimiento. También recuerda que la práctica hace al maestro.
6. Empieza con 20 minutos. Si funciona, pueden convertirse en 30, 45 o el tiempo que cada persona quiera dedicarle.
Esta también puede ser una excelente oportunidad para compartir con tus amigas, hijos, compañeros de trabajo, etc. Reúnanse para hacer una manualidad juntos, será un momento para compartir, ayudarse mutuamente y pasar un muy buen momento.
Para Selanusa, empresa mexicana con más de 50 años de trayectoria dedicada a la industria de las manualidades, esta conversación tiene además un significado particular, pues ha acompañado a generaciones enteras en la creación de pequeños y grandes proyectos.
México es un país con una tradición manual amplísima. Basta mirar los bordados de Chiapas, Oaxaca, Yucatán e Hidalgo; los tejidos de Coahuila y Michoacán; la tradición wixárika y sus reconocibles diseños; el trabajo artesanal que transforma y da color a piezas elaboradas a lo largo y ancho del país, así como las expresiones contemporáneas que incorporan materiales flexibles, metalizados, papel, plástico y un sinfín de posibilidades para crear.
Esta riqueza demuestra que crear con las manos no es una práctica estática, sino una tradición que se transforma con cada generación y encuentra nuevas formas de expresión.
En este camino, Selanusa participa desde su propia identidad: una empresa mexicana especializada en ofrecer soluciones para la industria de las manualidades, con productos que cuentan con el distintivo Hecho en México, una marca de certificación cuya autorización corresponde a la Secretaría de Economía y que reconoce productos que cumplen con los criterios establecidos para su fabricación, manufactura o ensamblado en el país.
“Para Selanusa, que ha estado vinculada durante décadas con el universo de las manualidades, este sello conecta dos dimensiones: la identidad de una empresa mexicana y una actividad que forma parte de la cultura creativa del país”, comentan los expertos de Selanusa. “Crear con las manos también es una manera de mantener vivo un conocimiento, reinterpretarlo y llevarlo hacia nuevas generaciones, y nos encanta ser testigos y partícipes de ello”.

Ahí radica también lo interesante de darnos la oportunidad de volver a una actividad manual: tomar un hilo, una aguja, un tejido, un material y comenzar a crear algo que antes no existía. En medio de una rutina marcada por las pantallas, las notificaciones y el scroll infinito, dedicar unos minutos a una actividad que exige nuestra atención puede convertirse en una pausa distinta; una que nos permite concentrarnos en el proceso, disfrutar lo que hacemos y, al final, tener algo tangible entre las manos.
No se trata de desconectarnos del mundo, sino de volver a conectar con lo que estamos haciendo día con día.
Acércate a la página web de Selanusa, síguelos en redes sociales y mantente atento, pues frecuentemente ofrecen talleres para enseñar técnicas o conocer nuevos lanzamientos con especialistas que te ayuden a aclarar dudas o perfeccionar tus proyectos. Sumergirse en el universo de las manualidades es fascinante y de la mano de manos expertas como Selanusa, puedes hacer de esto, una forma de vida.
