En este marco, Animal Interseccional subraya la importancia de democratizar el acceso a la información y a alternativas alimentarias sostenibles
Día de la Tierra: alimentación basada en plantas
Cada 22 de abril se conmemora el Día de la Tierra, una fecha instaurada en 1970 que busca visibilizar los desafíos ambientales que enfrenta el planeta y promover acciones concretas para su protección. En un contexto de crisis climática, pérdida de biodiversidad y agotamiento de recursos naturales, el sistema alimentario ocupa un lugar central en la conversación.

Diversos estudios han demostrado que la producción de alimentos de origen animal es una de las principales causas de impacto ambiental a nivel global. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la cadena ganadera es responsable de aproximadamente el 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, una cifra significativa dentro del total de emisiones globales.
A su vez, datos de Our World in Data indican que alrededor del 70% de las tierras agrícolas del mundo se destinan a la producción ganadera, ya sea para pastoreo o cultivo de alimento para animales, lo que contribuye directamente a la deforestación y la degradación de ecosistemas. En regiones como América Latina, este fenómeno ha sido clave en la pérdida de bosques nativos y biodiversidad.
El uso del agua también evidencia el impacto del modelo actual: producir un kilogramo de carne de res puede requerir hasta 15.000 litros de agua, mientras que alimentos de origen vegetal, como las legumbres, demandan significativamente menos recursos para su producción.
En este escenario, la adopción de una alimentación basada en plantas aparece como una de las acciones individuales con mayor potencial de impacto positivo. Investigaciones publicadas en la revista científica Nature señalan que una transición hacia dietas basadas en plantas podría reducir hasta en un 70% las emisiones asociadas al sistema alimentario global, además de disminuir el uso de tierra y agua.
Desde una perspectiva de justicia social y ambiental, también resulta relevante destacar que los sistemas alimentarios actuales afectan de manera desproporcionada a comunidades vulnerables, tanto por el impacto ambiental como por el acceso desigual a alimentos saludables y sostenibles.
En este marco, Animal Interseccional subraya la importancia de democratizar el acceso a la información y a alternativas alimentarias sostenibles. La organización trabaja en distintos territorios de América Latina promoviendo una alimentación basada en plantas como una práctica accesible, económica y culturalmente cercana.
“La crisis climática no es solo un problema ambiental, es también un desafío social. Pensar en lo que comemos es una oportunidad concreta para reducir nuestro impacto en el planeta y, al mismo tiempo, construir sistemas más justos para las personas y los demás animales”, señala Jesica Bon Denis, fundadora y directora ejecutiva de Animal Interseccional.
Cada decisión cotidiana tiene el potencial de generar impacto e invitar a otros a hacer lo mismo. Avanzar, aprender y ajustar es parte del proceso, y no debería frenarse por la búsqueda de la perfección. Es en esos avances progresivos donde se construyen cambios reales. Frente a la urgencia ambiental, lo importante es actuar ahora.

